En un día espléndido y acompañados por amigos y un público numeroso, 

compartimos hoy la Inauguración de ésta 127 Exposición de la Sociedad 

Rural de Bahía Blanca.

Mi discurso de hoy será muy breve, porque vivimos tiempos en los que se siente con fuerza que los hechos son más importantes que 

las palabras y que las palabras se usan para construir “relatos”, que sirven más para ocultar la realidad que para mostrarla y explicarla.

La fecha nos encuentra con sentimientos muy encontrados. Por un lado sentimos una gran SATISFACCIÓN, por otro una profunda 

DESAZÓN.

Sentimos  satisfacción porque estamos verdaderamente ORGULLOSOS, al ver que los expositores ganaderos, industriales y 

comerciales, pese a las dificultades que están padeciendo, nos siguen acompañando en gran número  y prestigiando con ello a nuestra 

querida Exposición Rural.

Sentimos satisfacción, porque lo que se expone en Bordeu es el resultado de un trabajo silencioso, de un esfuerzo metódico y 

prolongado, porque para el hombre de campo, lo más importante es hacer las cosas bien para nosotros mismos, para nuestras familias 

y por nuestra PATRIA … La calidad de lo que se expone en Bordeu se supera cada año y lo podemos comprobar hoy, en ésta pista.

Pero también sentimos DESAZÓN por varias razones.

En primer lugar, porque el campo sigue siendo discriminado y los hechos  lo demuestran.

El sector agropecuario sigue pagando impuestos, que ninguna otra actividad paga.

Paga derechos de exportación que a otros no los alcanzan, que son el principal freno a la producción y el castigo más importante para 

las zonas marginales como la nuestra.

Sufre virtuales prohibiciones a exportar sus productos, lo que no pasa con otros sectores. Esto se ha vivido en nuestra zona, con la 

regulación a las exportaciones de trigo, ellas han hecho que el productor pierda más del 40% de su valor y el gobierno sólo recaude el 

23% por retenciones. ¿Tiene alguna justificación semejante irracionalidad?

¿Y tuvo alguna justificación una política ganadera similar, que terminó recuperando los precios de la hacienda, a costa de destruir 10 

millones de cabezas de ganado y arruinar a muchos productores, sobre todo a los pequeños?

Y nos causa DESAZÓN que cuando el ministro del ramo propone dialogar, lo condiciona a que “de retenciones no se habla”, es decir 

que lo más importante para toda la zona del Sudoeste queda afuera de la agenda. Y se nos  anuncia un Plan Estratégico Agroalimentario 

con metas elogiables, pero quienes deben producir para cumplirlas, no son llamados a opinar sobre las mismas, ni sobre las condiciones 

que se requieren para cumplirlas.

Cuando el mundo pide alimentos ¿no es irracional aplicar políticas que traban su producción? Argentina tiene las mejores condiciones 

para producir lo que hoy más demanda el mundo. ¿Cuál es la razón para que nos impidan  aprovecharlas plenamente?

Cuando el país comienza a carecer de divisas, ¿no es mejor quitar obstáculos para que el campo las produzca, que establecer requisitos 

extravagantes para que no entren al país bienes importados? Comprendemos que el gobierno quiera cuidar los dólares que tiene, pero 

¿por qué  en lugar de facilitar las exportaciones prefiere cerrar importaciones con los inconvenientes que nos originan para producir?

Hoy hay en Bordeu empresas que no tienen productos para exhibir porque máquinas y partes necesarias para su fabricación están 

detenidas en la Aduana.

Y con todos estos interrogante volvemos a lamentar que ha pasado otro año y ningún funcionario nacional, ni provincial, se ha dado una 

vuelta por ésta Exposición, que es la más importante del interior del país, para explicarnos cuáles son la razones de esas discriminaciones 

y qué piensan del rol que debe jugar el sector agropecuario en Argentina, además del rol de ser el principal generador de dólares y de 

recursos fiscales.

Nos preguntamos, ¿Qué planes tienen para nosotros? ¿Qué tenemos que hacer para participar en la elaboración de los mismos?

Y nos embarga una gran DESAZÓN por otras cuestiones más generales, que afectan ya no solo a nuestro sector, sino a toda la sociedad 

en su conjunto. Me refiero a la violencia y a la inseguridad.

Son dos temas que se relacionan porque ambas implican que la fuerza se impone al derecho. La violencia se extiende como método para 

reclamar y la inseguridad y el delito cada vez causan más perjuicios. Lo acabamos de vivir en carne propia hace pocos días en nuestras 

instalaciones.

Por supuesto que nos preocupan los daños materiales, pero los mismos son superables. Podrán haber causado  inconvenientes y lo han 

hecho, pero no han impedido una Exposición exitosa.

Lo más preocupante sin embargo es la impunidad, producto por una parte, que los hechos  NO se esclarecen y por la otra, un sistema 

de castigo del delito que no logra establecer penas en tiempo y forma, para que  resulten eficaces y disuasivas.

Esto está pasando con el delito rural, cada vez más extendido hasta el punto que mucha gente teme  vivir en campo. Y también está 

pasando con el delito urbano en todas sus formas, que es una de las principales preocupaciones de nuestra sociedad.

Y permítanme una reflexión final. Bahía Blanca se hizo ciudad hace ya más de 100 años, principalmente por la actividad agropecuaria 

de su región. Argentina se convirtió en una nación reconocida en el mundo hace más de 100 años y también por el aporte de su sector 

agropecuario.

El campo, siempre fue el principal sostén de nuestra economía para salir de las situaciones de crisis que hemos vivido y el último ejemplo 

de esto fue en el año 2002.

El agro es el único sector de la economía argentina que puede competir en el mundo sin privilegios ni protecciones. Por el contrario, lo 

ha hecho y lo sigue haciendo con cargas que otros no tienen.

La economía del mundo vuelve a llenarse de nubarrones que preocupan. No los de las lluvias que tanto esperamos sino, los que traerán 

problemas complicados probablemente para el año próximo.

Allá estará el campo para contribuir a las soluciones. Lo podría hacer mucho mejor si se lo liberara de tantas trabas y discriminaciones. 

Ojalá, el futuro gobierno que asuma en Diciembre… lo comprenda.

PARA FINALIZAR, nuestro agradecimiento a Dios y a la Virgen del Agro, por el fin de semana que nos ha regalado, a las autoridades 

civiles y militares que hoy nos acompañan, a las asociaciones de criadores por su continuo apoyo, a los jurados, a nuestros eficientes 

secretarios, a nuestros colaboradores, al periodismo y muy especialmente, a todo el público presente por compartir éste día de fiesta.

MUCHAS GRACIAS